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[COLUMNA] Derechos Humanos: por la razón o la molotov

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“Una semana agitada en tema de Derechos Humanos hemos tenido como país: los proyectos de ley Aula Segura del Gobierno y de enseñanza obligatoria de DDHH en los colegios del Partido Comunista, el lanzamiento del libro de Mauricio Rojas, sacado del Gobierno por cuestionar el Museo de la Memoria y para rematar una activista de Derechos Humanos, vinculada a una de estas instituciones más que parcializadas para el rescate de la “memoria”, que fue detenida con una molotov en una barricada estudiantil siendo ella misma profesora. Un panorama completo.

Lo cierto es que el discurso de Derechos Humanos y “memoria” son un campo de batalla cultural que no puede pasarse por alto y la centroderecha aún puede sacar lecciones y aprender:

Comencemos con el caso de Rojas, uno de los mayores errores o mejor dicho desastres de la administración de Piñera. El caso Kavanaugh en Estados Unidos es ejemplificador, contra toda la prensa y la presión demócrata, Donald Trump no dejó caer a su desprestigiado juez y cuadró a los republicanos a porfiar hasta salirse con la suya, enfrentándose cara a cara con el poderosísimo lobby feminista. ¿Y en Chile qué? El Gobierno se rindió ante un “trending topic” humillándose a sí mismo y a uno de sus hombres más leales, el cual con justa razón se descargó por el severo cuchillazo en la espalda que sufrió; pero no está todo perdido, quien capitalice la figura de Rojas ahora puede perfectamente gestar una inversión a largo plazo, pero es necesario que el mismo Rojas vuelva a su idea original, que el rol del Museo de la Memoria es propaganda pura, que lo diga con las palabras más bonitas que quiera, pero que se mantenga firme, le será una inversión a futuro enorme para él mismo, ya que lo que está pasando al frente va a cambiarlo todo, ya hablaremos de eso.

La otra oportunidad de Chile Vamos de darle un giro a las cosas es luchar contra viento y marea por la ley Aula Segura, es cierto que la centroderecha no controla el Parlamento, pero es necesario agitar a la opinión pública a favor de la causa – tomen nota del fenómeno Bolsonaro que eventualmente marcará pauta para Latinoamérica -; por ejemplo el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, va en la dirección correcta y necesita apoyo, la ley es lo mínimo que se necesita para unas migajas de paz en los colegios, capturados por pandillas ultra organizadas de tendencia anarquista insurreccional, ahí hay que dirigir los esfuerzos, sino la educación estará perdida; hasta la PDI debe involucrarse en encontrar los núcleos de organización.

Es fácil callar a la diputada Vallejo cuando dice que debe controlarse la violencia policial también, es sencillo, la policía NO DEBERÍA tener que estar haciéndose cargo de la violencia escolar que ya existe y que no fueron los Carabineros los que la causaron, sino años de envenenamiento cerebral a los jóvenes que hoy están usando los colegios como búnkers, lejos de su rol original de lugares de estudio. Darle en el gusto a Vallejo y controlar a la policía respalda su artimaña de declarar oficialmente los líceos campos de batalla y no hay que caer en su juego.

Por otro lado la oposición llamó a estudiar las causas de la violencia antes de legislar, me sumo a Fernando Villegas en esto, se pueden hacer las dos cosas a la vez, para que mañana los llamados “overoles blancos” no quemen a una persona viva, y es más me atrevo a respaldar a la oposición cuando dicen que hay que estudiar, algo que le haría bien a muchos de nuestros políticos, pero su llamamiento es tendencioso, huele a la vieja artimaña de culpar de todo al “neoliberalismo”, cuando el problema es precisamente ese mito de “neoliberalismo” que la izquierda le vende a nuestros escolares, otro palito que el oficialismo no debe pisar.

¿Qué pasa entonces al frente? Es sencillo, la visión sesgada y perversa de Derechos Humanos y Memoria que pregona la izquierda buscan instalarla por la razón o la molotov, pero en ambos casos con el mismo sentimiento: la hostilidad, y con el mismo objetivo: las futuras generaciones.

Por la razón: Veamos el caso de Carmen Hertz, la ex mirista que en representación del Partido Comunista busca hacer obligatorio a los colegios tener un ramo de Derechos Humanos y Memoria, un ramo acotadísimo a lo que pasó en Chile durante la dictadura de Pinochet, es tan delirante que incluso llega a ser secundario que no se exploren las causas del golpe de Estado, sino que se limita a un solo país un fenómeno tremendamente complejo y mundial, donde además se polariza todo en blancos y negros, buenos y malos, una visión tan minúscula y evidente que si se cree que eso no es sembrar odio y deformación histórica realmente implica ser tonto. Una ley así, no puede ser permitida, y lo peor es que usar el peso de la ley para polarizar a nuestros niños y jóvenes es la cara más amable del asunto.

Por la molotov: La otra cara nos la muestra Daniela Paredes, profesora de historia, activista de la organización de Derechos Humanos Londres 38 y detenida en una protesta contra la ley Aula Segura con molotov en mano, osea la ecuación aquí es completa y hay que ser ciego para no verla, mientras que por la ley quieren usar la razón para instaurar su discurso mediante la coerción de su Dios Estado, por debajo están enseñando el odio histórico igual y lo han venido haciendo hace rato, con profesores que lisa y llanamente están fomentando que los colegios sean campos de batalla física.

Sumemos: los jóvenes aprenden la teoría del odio en la sala de clases, luego lo llevan a la práctica en una batalla campal real en el patio contra Carabineros, Hertz consolida legalmente el adoctrinamiento y Vallejo asume que los colegios serán campos de práctica para los jóvenes insurgentes. Teoría y práctica: un aprendizaje completo. Los profes se rajan con la molotov.

¿Y los Derechos Humanos?: Bueno, muchos reclaman que la izquierda no se preocupa de los DDHH de Carabineros, de los que no piensan como ellos, de los venezolanos, los cubanos etc, bueno, de acuerdo a su doctrina más pura es evidente que eso es a propósito. Un ejemplo nos lo da el sitio web de Londres 38, el colectivo que ampara a la profesora Paredes y que defendió y justificó sus actos. En dicho sitio podemos hallar una definición bastante decidora, transcribo sólo lo relevante para cerrar este tema:

“La memoria es una construcción social y un derecho que debe ser garantizado por el Estado mediante una política pública integral”.

Eso lo dice todo, toda la doctrina de Derechos Humanos es construida, no existe previamente y es su deber (de ellos como izquierda) construirla a antojo y hacerla derecho, del artificio al derecho y el derecho es impuesto por coerción del poder; y lo dice una inocente organización que supuestamente hace sólo reflexión y honra a las víctimas.

Otro llamado a la centroderecha, si “construyen memoria” con la izquierda se están metiendo otro autogol más, la historia que están construyendo está lejos del respeto a la dignidad humana que nuestra derecha liberal pregona con justa razón, para la izquierda los DDHH humanos son simplemente hacer y deshacer a su gusto sin interrupciones, pero esta vez con nuestros jóvenes como su brazo armado.

La izquierda no está dialogando, está forzando en ánimo hostil, quieren fomentar el verdadero odio y lo harán por la razón o la molotov”.

Por Juan Cristóbal Demian, Cientista político de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Coordinador General y Columnista del Centro de Estudios Libertarios.

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