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COLUMNA | Libertarianismo: ¿creencia religiosa o verdad absoluta?

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Hay normas que son necesarias para que podamos hablar de que alguien está argumentando. Un ejemplo para mostrar una violación de una de estas normas a la hora de discutir es el siguiente: yo puedo argumentarle a un amigo que una hormiga no es un ser racional y que no puede entender mi argumento, ni discutirme de vuelta. Mi argumento en este caso no tiene nada de raro ni parece intuitivamente contradictorio. Por el contrario, si yo le argumento a mi amigo que el no es un ser racional, que no puede entender mis argumentos y ni siquiera tiene la capacidad y libertad de tener una opinión propia, claramente cualquiera podría entender que habría un problema con lo que planteo. Ya que el objetivo de argumentar es intentar convencer a otro, mi argumento no puede ser que la otra persona a la que quiero convencer, no es capaz de razonar y por lo tanto capaz de ser convencido. Con este ejemplo se quiere dejar claro que, argumentar presupone de que existen una serie de normas que hace que sea posible distinguir el acto de argumentar del acto de jugar futbol. De la misma forma, el futbol tiene una serie de normas que deben existir para que podamos reconocer que alguien está jugando futbol y no está jugando tenis por ejemplo. Así entonces, si alguien me plantea un argumento, necesariamente me está reconociendo como un ‘’animal rationis capax’’ (un animal capaz de razonar), de lo contrario no tendría ningún sentido que esa persona me dirija la palabra e intente dialogar conmigo, al igual que nadie intenta dialogar con una hormiga.

Al tener un diálogo donde se argumenta, cualquiera seguramente estaría de acuerdo, y le haría sentido, las normas que a grandes rasgos se enunciaran en este texto. Se asume cuando se discute, obviamente, que la otra persona es capaz de comunicarse de alguna forma contigo, que es una persona independiente y separada de ti. Se asume que el otro tiene o puede tener una postura diferente a la tuya, de lo contrario no habría razón para hacer un argumento si ambos pensaran exactamente igual. Obviamente también se tiene que reconocer que la otra persona, que está recibiendo tu argumento, tiene que estar dispuesta a pensar sobre él y decidir libremente si el argumento es convincente o si es mejor criticarlo.

Argumentar, como sabemos, tiene el propósito de convencer, y convencer requiere de que libremente el otro acepte tu argumento. Incluso si alguien le promete dinero a otro para que acepte su postura, esto eliminaría el acto de argumentar, ya que el convencimiento tiene que ser un acto genuino y libre, y por naturaleza no se puede comprar el convencimiento genuino; de la misma forma que no se puede comprar amor ni amistad genuinas. En todo caso se podría pagarle al otro para que actúe como si estuviese convencido, pero nunca estaría realmente convencido por mucho dinero que se le pueda ofrecer. Así mismo, si llega alguien y amenaza con robar la billetera o cortar la mano en caso de no estar de acuerdo con lo que se dice, implica automáticamente que se dejó de dialogar, y se pasó a forzar a la otra persona a que
diga que acepta esa postura.

En resumen, si una persona argumenta, está reconociendo en ese momento, que el que lo escucha es un ser humano racional, independiente del otro, con capacidad de comunicación, con capacidad de entender, contra argumentar, elegir libremente y con derecho a propiedad; es decir, se reconoce al otro con igualdad de derechos y al mismo tiempo, diferente por naturaleza(en la forma de ser, pensar, actuar, etc.). Si cualquiera de estas condiciones no se cumplen, no se puede decir que alguien está argumentando en un diálogo con otra persona. En cualquier otro caso, se podría decir que se está forzando a alguien a decir que acepte la postura, pero nunca e podría decir que se está argumentando con el otro.

Si alguien no reconoce a otro como un ser humano igual en derechos y distinto en la forma de ser, pensar y actuar, sencillamente el acto de argumentar entre esas dos personas no tiene posibilidad de existir. Como se explicó anteriormente, si se amenaza con golpear a la otra persona para que acepte el argumento, sencillamente, por definición, se acabó el diálogo. De igual forma, si es que no se cree que la otra persona tiene capacidad de elección libre, tampoco siquiera se iniciaría el diálogo, ya que más que un argumento, se le estaría dando una instrucción a la otra persona; seria parecido a descargar un documento en computador.

Algo que se tiene que presumir, es que todo el resto de seres humanos son capaces de argumentar y por lo tanto iguales en derechos, hasta el momento en que quede demostrado que el ser que está al frente no es capaz de argumentar y por lo tanto no es un igual de derechos. Si al frente de uno se encuentra algo que parece un ser humano y a simple vista se comporta como ser humano, todos supondríamos que es efectivamente un ser humano, y por lógica también se va a suponer que es racional y capaz de argumentar. Solo luego de contundentes evidencias uno puede descartar que eso que se veía como ser humano, en realidad era un robot por ejemplo. Es obligatorio presuponer esto, ya que la única forma de comprobar que el otro ser que está delante es racional o no, es empezando un diálogo con este y ver que efectivamente ese ser no es capaz de dialogar y por lo tanto no es un ser racional. Igualmente, uno asume que aquello que no es parecido a uno, no puede ser un ser racional, y por lo tanto, ni siquiera se empieza un diálogo. Nadie empieza a conversar con una mesa, para comprobar si se trata de un animal racional o no, ya que la mesa no comparte la misma naturaleza.

Si usted está de acuerdo con las normas de la argumentación que se plantearon, entonces tiene que aceptar que es irrefutable que todo ser humano capaz de argumentar, es poseedor de iguales derechos y libertad. Si por el contrario, usted no está de acuerdo, tendrá que argumentar el porque no, y al hacerlo, estará comprobando con su acto argumentativo que reconoce como verdaderas las conclusiones aquí planteadas, ya que se vera obligado a cumplir con las normas que se mencionaron anteriormente. Si usted está a tal grado en desacuerdo, que lo aquí expuesto le provoco una rabia tal como para obligarme a golpes a retractarme de lo que planteado, usted nuevamente con su acción violenta reconoce (aunque no quiera ni lo admita), que logro entender mi argumento, y por lo tanto sabe que yo soy un ser racional con iguales derechos e igual libertad. El hecho de que finalmente me golpee y viole mis derechos que usted mismo sabe que tengo, no significa que yo no posea esos derechos.

Un esclavista que se pone a dialogar de vez en cuando con su esclavo, es por tanto, una situación en la que el esclavista está reconociendo con el diálogo, de que el esclavo es un ser humano libre y racional, pero al cual se le violan sus derechos en el momento en que termina la discusión. El esclavista le está reconociendo libertad, capacidad de pensar diferente y el derecho a que no lo agredan físicamente al menos mientras están dialogando, ya que como sabemos, si el esclavista lo golpea para intentar de que cambie de opinión, automáticamente se acabó el diálogo argumentativo.

De este ejercicio se desprende que el reconocimiento de la igual libertad y el derecho a propiedad no son meros consensos sociales o dogmas religiosos, sino que nos verdades objetivas innegables que incluso un ladrón o un asesino reconocen. El único consenso social que ocurre entonces, si es que en la práctica respetamos aquellos derechos que sabemos que todos tienen a través de leyes y normas, o no lo hacemos. Es más, decidir socialmente que se le permite a unos ‘’robar’’ a otros, por definición significa que se está reconociendo que la persona asaltada tiene derechos de propiedad sobre las cosas robadas, de lo contrario la palabra ‘’robar’’ no podría existir. De igual modo, el concepto ‘’esclavitud’’, no tendría sentido si no se hubiese pensado que el esclavo era un ser humano con derechos, ya que no seria necesario un concepto diferente para ser dueño de un perro que de un esclavo.

Las conclusiones a las que llega el economista y filosofo Hans-Hermann Hoppe, el creador de la ética argumentativa, son que finalmente los derechos a la propiedad, a la vida y a la libertad, no son proveídos por el estado o la sociedad, sino que están inscritas en nuestra naturaleza; en la mismísima estructura que tenemos todos los seres humanos de pensar y relacionarnos con otros. Son verdades autoevidentes y por tanto, necesariamente toda persona reconoce explicita o implícitamente que existen. El libertarianismo, que se basa en establecer las leyes de tal forma de no violar esos derechos que todos reconocemos que existen, no es entonces una mera ideología política que compite con las demás. Por el contrario, el libertarianismo está inscrito irremediablemente en nuestra naturaleza y nuestra forma en la cual está estructurado nuestra conciencia. La defensa de cualquier otro sistema de pensamiento es una inconsistencia lógica y una contradicción hasta biológica. No debe sorprendernos entonces, si mayores grados de libertarianismo están correlacionados también con mayor felicidad, crecimiento económico, paz social, arte, estética, creación de conocimiento y todo lo bueno que del ser humano pueda surgir.

Por Alexander Reinike

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Farandula

El desolador relato de Diana Bolocco al recordar a su hermano fallecido

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La animadora Diana Bolocco recordó la lamentable muerte de su hermano Rodrigo, quien falleció hace ya varios años en un accidente automovilístico.

En el programa “De tú a tú” conducido por Martín Cárcamo, Diana señaló que “yo lo conocí 8 años, yo tenía 8 años cuando él se murió, y tengo recuerdos muy grabados en mi cabeza de ciertos episodios. Mi hermano era muy especial, un tipo luminoso, muy luminosos”, expresó.

Tras esto, explicó que él falleció cuando tenía 24 años: “Él se murió en un accidente de auto, estábamos de vacaciones porque fue el 6 de enero del 86 en el departamento que mis papás tienen en Reñaca, y estábamos celebrando que mi hermano mayor Juan Pablo lo habían contratado en un banco, era su primer trabajo, venía saliendo de la universidad, él tenía 25, y estaba Juan Pablo y Rodrigo con amigos, y se iban a celebrar a Marbella la contratación de Juan Pablo en su primer trabajo”, recordó.

“Y me acuerdo de su cara cuando salió del departamento y nunca más lo vi“, expresó la animadora sumamente emocionada.

“Y yo estaba durmiendo cuando llaman al departamento y la Cecilia contestó el teléfono, y yo me acuerdo de haber escuchado el ruido de la Cecilia yendo al teléfono y despertando a mis papás”, rememoró Bolocco.

Tras esto, recordó a su “mamá contándome que mi hermano había muerto, me acuerdo de su cara, de su sensación, de mi sensación, me acuerdo de la tristeza profunda, sobre todo de mi mamá“, sostuvo.

Finalmente declaró que “si te lo pudiera describir en una palabra sería oscuridad“, expuso.

Fuente: Radio Agricultura

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VIDEO | El desgarrador encuentro de Cami y familia de niña baleada en Huechuraba

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Durante la jornada de ayer se dio a conocer una especial petición realizada por la familia de Támara, la menor que falleció baleada el fin de semana pasado, luego de que se produjera una encerrona en la comuna de Huechuraba.

La familia de la pequeña hizo una campaña en redes sociales, para solicitar la presencia de la cantante chilena Camila Gallardo en el funeral de la menor, ya que ella era fanática de la artista.

El mensaje llegó hasta los oídos de la intérprete, quien no dudó en aceptar la petición de los padres de la pequeña y llegó hasta la casa para acompañarlos en su duelo.

El momento quedó grabado en un video publicado por la hermana de la menor a través de Instagram, donde se ve a Gallardo interpretar las canciones “Mi ruego” y “Querida Rosa”, entre los sollozos de la madre de la niña baleada.

Revisa el momento acá:

https://www.instagram.com/tv/CMA6VuPpdzT/?utm_source=ig_embed

Fuente: Radio Agricultura

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VIDEO | ¡Escándalo! Alcalde de San Felipe le pegó feroz cachetada a hombre que “supuestamente” estaba realizando destrozos

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El jefe comunal Christian Beals aseguró que tuvo el “estimulo de la palmada en la cara” porque el sujeto “estaba destruyendo la pileta de la plaza”.
El alcalde (S) de San Felipe, Christian Beals, está en el centro de la polémica tras la difusión de un video donde agrede a una persona en situación de calle en plena vía pública.

Según antecedentes recopilados por el medio local Aconcagua Al Día, ambulantes denunciaron que el individuo agredido estaba causando daños en la plaza de la ciudad. A la espera de la llegada de Carabineros, el jefe comunal llegó al lugar para dialogar con el hombre.

Posteriormente, la autoridad se acerca al sujeto y le dice “yo soy Beals hueón, ¡conóceme!”, y lo agrede con una cachetada en el rostro del ciudadano. El hecho fue registrado por un transeúnte, a quien le pidieron detener la grabación tras la violenta acción del alcalde.

Este hecho tuvo la inmediata reacción del diputado Diego Ibáñez (CS), quien calificó a Beals como “un pequeño nazi, que entró por la ventana a la alcaldía de San Felipe”.

“Es como el Trump del Aconcagua, que por decencia debe renunciar a su cargo. Es un insulto al decoro que debe tener cualquier alcalde para con sus vecinos, sus trabajadores, con la cultura cívica de la comuna”, agregó el parlamentario al citado medio.

Ibáñez anunció que llevará estos antecedentes a la Contraloría General de la República y llamó al Consejo Municipal a tomar acciones, porque de lo contrario “se vuelve cómplice de su autoritarismo y de su falta de decencia”.

Luego de la repercusión de las imágenes, el alcalde de San Felipe emitió una declaración explicando su versión de los hechos.

En primer lugar, aseveró que el suceso ocurrió “hace un mes atrás” y que el sujeto agredido “estaba destruyendo la pileta de la plaza”.

Al enfrentarlo parece que estaba drogado o volao porque pensaba que estaba sacando planta de marihuana y estaba destruyendo la pileta. Y al estímulo de la palmada en la cara como que se ubicó, despertó y dijo ‘no, no lo voy a hacer’. Me dio la mano y se despidió de mí, eso es todo“, aseguró.

Ante las acusaciones de ser una persona agresiva producto de este actuar, Christian Beals señaló: “actué como cualquier sanfelipeño, quizás en la calidad de alcalde no, pero como un sanfelipeño que está viendo cómo se destruye su pileta, absolutamente”.

Fuente: El Periscopio

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