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Pablo Neruda abandonó a una hija y la calificó de “vampiresa y un ser perfectamente ridículo”

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Se trata de Malva Marina Reyes Hagennar, hija del matrimonio entre Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, y María Antonia Hagenaar Vogelzang, a la cual el poeta la apoda “la Maruca” o “la javanesa”, debido a que nació en la Isla de Java cuando era colonia holandesa.

Pablo Neruda conoció a María Antonia cuando despeñaba funciones diplomáticas en Birmania y otros países de oriente. Luego de un tiempo de haberse conocido y que su mujer descubriera la vida de mujeriego en Chile y Argentina, Neruda, por ordenes de cancillería fue enviado a España, donde Maruca quedó embarazada.

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Un 18 de agosto de 1934 Malva Marina Trinidad nació en Madrid. Sin embargo, en lugar de una “bendición” al nacer la niña, para Pablo Neruda fue una tragedia, debido a que su hija nació con hidrocefalia severa, una extraña enfermedad para ese entonces, que no aseguraba muchas expectativas de vida.

Con el paso del tiempo, cuando Neruda dimensionó las consecuencias de la hidrocefalia de su hija, la desilusión y los problemas conyugales fueron patente. Más aún, esto se demostró en una carta enviada el 19 de septiembre de 1934 a Sara Tornú, esposa del poeta argentino Pablo Rojas Paz, mujer con quien tuvo un romance. A continuación, se muestran algunos extractos de la carta:

“Mañana firmamos nuestra permuta: ella se dirige a Barcelona dando grandes saltos y yo permanezco de cónsul en Madrid, llorando a gritos de alegría como un verdadero cientopié. Estas imágenes me vienen porque anoche, en una gran fiesta nacional, 18 de septiembre, peruanos, cubanos, la argentina Delia del Carril, mexicanos, vinieron a mi casa, en donde bebieron de manera frenética”.

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Es evidente que el Poeta se alegró con la partida de ex prometida. Pero en los siguientes párrafos, el premio Nobel se expresa con duras palabras sobre la situación de su hija.

“No hay escritores, aunque ya es invierno; todos andan de veraneo. Federico, en Granada, desde donde ha mandado unos lindos versos para mi hija. Mi hija, o lo que yo así denomino, es un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos. Todo bien ahora, oh Rubia queridísima pero todo iba muy mal. La chica se moría, no lloraba, no dormía; había que darle con sonda, con cucharita, con inyecciones, y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir, llamando médico, corriendo a las abominables casas de ortopedia, donde venden espantosos biberones, balanzas, vasos medicinales, embudos; llenos de grados y reglamentos. Tú puedes imaginarte cuánto he sufrido. La chica, me decían los médicos, se muere, y aquella cosa pequeñilla sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer. Pero alégrate Rubia Sara porque todo va bien; la chica comenzó a mamar y los médicos me frecuentan menos, y se sonríe y avanza gramos cada día a grandes pasos marciales”.

Luego de números desencuentros en 1936, Pablo Neruda abandona a su hija y a su esposa para irse a vivir con otra mujer en Argentina. Sin embargo, María Antonia huye hasta la ciudad de Montecarlo a refugiarse de la guerra civil española.

Después de cruzar Francia y con una evidente situación de pobreza, ya que el poeta no le entregaba las manutenciones a la niña. María Antonia tuvo que pedir ayuda al gobierno holandés. No obstante, sin resultados fructíferos tuvo que entregar a Malva, su hija, a una familia adoptiva de ese mismo país.

Los Julsing, una familia de tres hijos ubicada en Gouda, Países Bajos, se hace cargo de Malva Marina Reyes, la hija que Pablo Neruda abandonó. Mientras que la madre andaba en busca de trabajo en la ciudad holandesa de la Haya, ella visita a su hija cuando la situación financiera lo permitía.

Años más tarde, la niña alegre que le gustaba andar en un carrito (según la familia adoptiva), Malva Marina muere un 2 de marzo de 1943 a los ocho años de edad en Gouda. María Antonia, la madre de la pequeña, por medio del Consulado de Chile en La Haya, le avisa a Pablo Neruda sobre la muerte de su hija y pide reunirse con él, pero el poeta jamás respondió su petición.

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