Inicio Columnas Saint Giorgio contra la libertad

[COLUMNA] Saint Giorgio contra la libertad

180
0
Compartir

El sA?bado por la noche, Saint Giorgio escribiA? una revelaciA?n en Twitter segA?n la cual la educaciA?n gratuita debe ser impuesta incluso en contra de la voluntad de las personas. En su condiciA?n divina, A�l sabe perfectamente lo que es mejor para nosotros y para el mundo, de manera que no necesitamos deliberar al respecto y, si resulta que tenemos una opiniA?n contraria a esta polA�tica pA?blica, deberemos aceptarla igualmente en contra de nuestra voluntad porque Saint Giorgio tiene no solamente la sabidurA�a, sino tambiA�n el poder para imponA�rnosla. A?QuA� clase de insolente e insensato se opondrA�a, de todas maneras, a una figura superior e incuestionable como la suya?

Hay al menos tres argumentos para sostener, en el nivel de los mortales, la revelaciA?n de Saint Giorgio: 1ro, que la voluntad popular se manifestA? a favor de la educaciA?n superior gratuita a travA�s de los canales institucionales; 2do, que los detentadores del poder polA�tico pueden hacer uso de este de acuerdo con su capricho sin dar explicaciones al respecto, y 3ro, que la libertad irrestricta contraerA�a una situaciA?n comparable con la de una A�junglaA�. Este ejercicio resulta A?til para entender, en una escala humana, algunas razones bA?sicas por las cuales Saint Giorgio hizo la revelaciA?n mencionada arriba y por quA� no debemos cuestionarla.

Sabemos que el gobierno actual fue electo por la mayorA�a de quienes votaron en las A?ltimas elecciones. Ciertamente, el nA?mero de personas que votA? a favor de la actual presidente es inferior incluso al nA?mero de personas que ha solicitado ser inscrita en el Registro Nacional de No Donantes, pero nuestra democracia funciona asA�: otorga la magistratura a quien obtiene una mayorA�a simple. La coaliciA?n del gobierno cuenta con mayorA�a, tambiA�n, en el Congreso Nacional. Este respaldo popular manifestado en las urnas le otorga carte blanche a legisladores y presidente para tomar las decisiones que quieran, incluso si pasan por encima de lo que algunos llaman pomposamente A�derechos fundamentalesA�.

Aun cuando no contaren con el respaldo de los votos, en los hechos son los polA�ticos quienes ocupan el poder y pueden, por la sola fuerza de los hechos, utilizarlo de acuerdo con lo que su capricho les indique: si esto significa legalizar el robo y la violaciA?n a��como efectivamente han hechoa��, no tenemos mA?s que tolerarlo. Por lo demA?s, ellos mismos se han provisto de un aparato normativo y burocrA?tico que justifica tautolA?gicamente el poder que ejercen: tienen el derecho de utilizar este poder, puesto que ellos mismos se lo han otorgado y se han brindado el permiso para usarlo a discreciA?n de acuerdo con su propio criterio y siempre que lo estimen conveniente. A?CA?mo podrA�amos nosotros, meros peones, oponernos a un A?rgano tan bien estructurado y tan firmemente sostenido?

Por A?ltimo, debemos entender que es necesario limitar la libertad individual para evitar que vivamos en una jungla. La A?nica forma de vivir en una sociedad realmente civilizada es utilizando la fuerza contra quienes intentan hacer uso de su propia voluntad. Resulta evidente, por lo demA?s, que no podemos confiarles un comportamiento libre a las personas, pero sA� podemos confiarle poder sobre otras personas a un grupo reducido de ellas: los polA�ticos. Una verdadera civilizaciA?n no puede fundarse en el respeto de la dignidad y libertad de la persona, sino en el ejercicio caprichoso del poder de una A�lite sobre todos los demA?s: esto sA� que es verdaderamente civilizado.

De manera que no debemos engaA�arnos creyendo que existe la posibilidad de que actuemos libremente: Saint Giorgio conoce nuestras necesidades mejor que nosotros mismos y, mA?s aA?n, sabe cA?mo resolver cada uno de nuestros problemas mejor de lo que jamA?s podrA�amos intuir. De manera que debemos recordar y hacer carne las palabras de A�l: A�incluso en contra de su voluntadA�. Una iluminaciA?n espiritual implica admitir que tu propia voluntad es daA�ina y solamente la palabra de Saint Giorgio y sus colegas olA�mpicos puede liberarte realmente y elevarte a una condiciA?n mA?s allA? de la humana.

Por Cristian Mancilla

Profesor de latA�n y griego antiguo

Video Destacado

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here